Descripción
En un gran hotel de lujo de Berlín, un anciano portero, orgulloso de su uniforme, ve cómo su vida da un vuelco cuando es degradado bruscamente al puesto de encargado de los aseos debido a su edad y a su debilidad física.
Humillado, intenta ocultar su caída social a sus vecinos siguiendo llevando su uniforme en secreto.
El último de los hombres supone un gran avance en el cine gracias a la innovación de la «cámara desenfrenada» de Karl Freund, que ofrece una movilidad sin precedentes a la imagen. Murnau utiliza estos movimientos para ilustrar la caída del viejo portero, interpretado con intensidad por Emil Jannings. Sin intertítulos y con un final feliz impuesto, la película fue un éxito y catapultó a Jannings y a Murnau hacia Hollywood.
Cine-concierto presentado en el marco de la 15.ª edición de los Rencontres du Sud.





