A pocos minutos de Aviñón, en un paisaje moldeado por los guijarros redondeados del valle del
Ródano y protegido por un seto de encinas y vegetación provenzal, el Clos des
Saumanes se extiende a lo largo de veinticinco hectáreas de un terruño excepcional.
Alberga una tierra viva,
bañada por el sol, en la que cada piedra, cada variedad de uva, cada hoja, parece contar
una historia antigua. La de un lugar moldeado por el tiempo y por la mano de quienes lo aman.
En este paisaje preservado, todo invita a ralentizar el ritmo. El viento acaricia las viñas, las cigarras y los
grillos marcan el ritmo de las corrientes de aire cálido del verano y la mirada de los visitantes se detiene, apaciguada.
Es un mundo aparte, suspendido entre la naturaleza y las emociones, donde se redescubre el gusto por lo auténtico, lo
sencillo y el compartir.
Le Clos encarna ese arte de vivir provenzal que no se puede describir. Se siente.
Una mesa puesta bajo los árboles, risas que resuenan, copas que chocan…
La cordialidad como algo natural.
Nuestra familia, fascinada y seducida por este lugar único, se ha instalado aquí.
Una llegada que marca el inicio de una renovación: un soplo de energía extraído de las raíces de Le Clos nos lleva hacia el futuro. Para nosotros, el vino no es solo una pasión, es un vínculo.
Cada botella, cada encuentro, cada visita es una ocasión para compartir una emoción.
Desde su conversión a la agricultura ecológica hace más de 10 años, la finca se ha construido en torno a una idea
sencilla: producir vinos placenteros respetando los viñedos y la naturaleza, abriéndola al público gracias a una oferta enoturística inspiradora.
Nos hemos fijado como misión reunir a las personas en torno a emociones sencillas y auténticas.