Descripción
La canción jocosa (o incluso picante) es como el fermento de la sociedad francesa. Y es que encarna el ejemplo más logrado del «bel esprit» francés, heredado del siglo XVI. Insinuar sin decir, divertir sin escandalizar: he aquí un arte difícil.
Desde el siglo XVIII hasta la Belle Époque, la guitarra fue el instrumento cómplice de estas travesuras musicales. Marc Mauillon y Pascal Sánchez nos descubren una faceta inagotable de la historia de este repertorio.





