Descripción
Fragmentos de *La vida parisina*, *Los cuentos de Hoffmann*, *El viaje a la Luna*, *La Périchole* y *La bella Helena*... de Jacques Offenbach.
A Jacques Offenbach (1819-1880) le gustaba escribir cartas: al periódico *Le Figaro*, recién fundado; a sus amigos, a sus músicos, a sus libretistas e incluso a sus críticos. Cuidaba mucho su estilo, teñido de ironía y autocrítica, exactamente igual que en sus operetas y óperas cómicas. Offenbach era, de hecho, muy consciente de que la palabra tenía tanta importancia como la música.
Al igual que un gran cocinero, sabía combinar todos los sabores contradictorios de su época: el brillo de un Imperio nostálgico con los grandes avances industriales; la seriedad de la orgullosa burguesía con la sátira de los periodistas; la alegría parisina con un trasfondo de romanticismo que se envidiaba a los alemanes; la fanfarronería de los militares con el sentido común de las «clases populares»; lo burlesco de las ambiciones políticas con las verdaderas preocupaciones de la vida cotidiana; la entrega al placer con los profundos cuestionamientos de la moral.
Este «pequeño Mozart de los Campos Elíseos» (como lo llamaba Rossini) suele hacer rimar «embriaguez» con «caricias» y «ternura»… ¿Y con «tristeza»? Ahí está esa melancolía propia de todos los payasos, presente en todas partes, pero sin estropear el placer. Hace que el humor de Offenbach, siempre un poco cruel, resulte más profundo, más humano. Escondida en ese humor negro y en cada nota de su música, hay una mano tendida. Sí, el amor por el público. Y es precisamente por eso por lo que su obra sigue hablándonos hoy en día.
«Signado Offenbach» te ofrece un concierto de Nochevieja y Año Nuevo a modo de carta de amor llegada del siglo XIX.







