Arild Anderson, una de las principales figuras del contrabajo en Noruega, lleva dejando su huella en la escena europea desde la década de 1970.
Se perfila como un bajista versátil que sabe combinar finamente los sonidos de su instrumento con innovadores efectos electrónicos.
Sus composiciones evocan a figuras del jazz como Ornette Coleman y Paul Simon. Landloper, el último solo del artista, es una vuelta a la esencia del jazz y la improvisación, siempre jugando con la electrónica.
El enfoque de Arild Andersen da lugar a piezas poéticas que aluden al folk noruego.
Sus composiciones evocan a figuras del jazz como Ornette Coleman y Paul Simon. Landloper, el último solo del artista, es una vuelta a la esencia del jazz y la improvisación, siempre jugando con la electrónica.
El enfoque de Arild Andersen da lugar a piezas poéticas que aluden al folk noruego.





