EL LUBERÓN
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El Luberón es un como un cuadro provenzal lleno de colores: el rojo en Roussillon y su cantera colorada, las lavandas hasta perderse de vista, y las piedras amarillas de los pueblos más bonitos de Francia. El Luberón parece una tarjeta postal.

CIUDADES Y PUEBLOS ENCARAMADOS

Al pie del macizo del Luberon, todo huele a la Provenza. Apt es la ciudad principal de este rincón de paraíso y cuenta con un fascinante pasado romano. Hoy en día, la capital de las frutas abrillantadas se distingue por su calidad de vida y la cantidad de proposiciones gastronómicas que ofrece. Alrededor de Apt, los pueblos del Luberón típicamente provenzales, ofrecen paisajes de tarjetas postales. No es por casualidad si en este lugar se encuentran Ménerbes, Roussillon y Gordes, 3 pueblos certificados “Pueblos más bonitos de Francia”. Y para apreciar aún más el panorama espectacular que tenemos por delante, sube a la cima de alguno de los “pueblos encaramados” como Bonnieux, Goult, Joucas, Viens o Lacoste. De allí se aprecia el atardecer en todo lo auténtico que tiene la Provenza, desde los montes de Vaucluse hasta la cima del Ventoux.

GORDES

La Abadía de Sénanque es un remanso de paz.

Los monjes cistercienses tardaron 60 años en construir Notre-Dame de Sénanque, fundada en 1148. La abadía, cuarta cisterciense fundada en la Provenza, se esconde en un estrecho valle de 1 km de largo y de tan solo 300 m de ancho. Uno de los principales motivos por lo que se eligió este lugar, es el río Sénancole, del latín Sana Aqua (agua sana) que pasa por el valle y que dio lugar al nombre del edificio religioso.

La abadía afirma su poder en su edad de oro, entre los siglos XIII y XIV, pero más tarde, empieza a declinar en el siglo XVI hasta que llega la era de la Revolución que le es fatal. Así sigue su caótica historia hasta mediados del siglo XX. Es solamente en 1921 que se la clasifica Monumento Histórico y en 1926, una docena de monjes vuelve a instalarse en Sénanque. Desde ese entonces, una comunidad de hermanos vive y trabaja en la abadía. Allí, gracias al cultivo de lavanda, olivos, miel y a las visitas de la abadía así como su hotelería y tienda monástica pueden subvenir a sus necesidades.

ROUSSILLON

Bienvenido a la tierra de mil colores.

Rojo, naranja, amarillo, malva o marrón. La paleta pigmentada del Colorado provenzal es asombrosa. En esta parte del Vaucluse, a unos pocos kilómetros de Apt, la industria del ocre ha modelado los paisajes confiriéndoles una increíble belleza. Los acantilados, circos, chimeneas y colinas son el fruto de la explotación del ocre a partir del siglo XVIII. Abandonadas poco a poco, las canteras de unos 4 kilómetros, situadas en un espacio de un centenar de hectáreas, forman hoy un conjunto grandioso en dónde los circuitos de senderismo ofrecen un paisaje fuera de lo común. ¡Un ambiente muy parecido a un decorado del Oeste americano!